Conseguir que el alumnado se convierta en un coralista y que sienta emoción y pasión por la música es el objetivo principal que siempre busca el director de coro, teniendo en cuenta que hablamos de alumnado de infantil y primaria que tienen el coro como asignatura incluida dentro de la expresión artística, y que normalmente desconocen.

Para conseguir este objetivo, habrá que recurrir a las técnicas necesarias, para que el alumno descubra las sensaciones y los beneficios que le puede aportar el formar parte de este colectivo y finalmente convertirse en un “coralista”.

Por citar algunos de ellos, podría incluir, la relación con sus compañeros, ya que serán conscientes de la importancia de formar un “núcleo” musical común durante los ensayos; así como, la importancia de valores como la puntualidad, la actitud, la respiración, la colocación, tanto corporal como vocal, la coordinación, la lógica melódica y rítmica (vinculado a las matemáticas). Todas estas cualidades repercutirán en su vida escolar y de aprendizaje, ya que está demostrado que desarrollan unas características especiales, ya que les ayudará a aumenta la capacidad respiratoria, mejora la postura corporal, baja la presión arterial, es una actividad aeróbica que incrementa el oxígeno en sangre, impulsa el sistema inmune, reduce la percepción del dolor, reduce el estrés, aumenta la autoestima, los sonidos influencian las ondas de frecuencia cerebrales y promueven el bienestar, favorece el sentido del ritmo, agiliza la memoria, ejercita la concentración y promueve la unión de grupo.

El psicólogo Howard Gardner sugiere que el niño de 3 a 8 años está motivado para desarrollar el lado artístico de su personalidad, le gusta cantar, bailar, dibujar, participar en juegos, está interesado en el arte más que en lo científico o lógico. Gardner llama a esta etapa el período de oro del desarrollo artístico. El mundo de la belleza artística y de la naturaleza es una fuente de alegría y felicidad, que llevará al niño a la belleza moral y a vivir como un ciudadano honesto y responsable, y, por tanto, a rechazar tanto la fealdad estética y moral.

Cantar es bueno, otra cosa es cantar bien.

Por Michel Cervantes Vila

Director de los Coros del Colegio Helios