Con la vuelta al cole llegan las actividades extraescolares. Son múltiples los beneficios que éstas aportan a los niños, les permiten completar su formación y desarrollo además de desarrollar habilidades afectivas, cognitivas o sociales. Sin embargo, todos los efectos positivos de las actividades extraescolares pueden desaparecer si sobrecargamos a nuestros hijos con unos horarios tan completos que olvidamos un aspecto fundamental: jugar.

Además, tanto nosotros como nuestros hijos debemos tener claro que las actividades fuera del aula no son una obligación, sino algo para disfrutar. Siempre que sea posible (conciliación familiar, horarios, precios, etc.) debemos preguntar a nuestros hijos por sus preferencias. Algunos niños se inclinan más por el deporte, mientras que otros tendrán más habilidad o inquietudes para desarrollar actividades de tipo artístico.

Las actividades extraescolares son necesarias, tanto para que adquieran otras capacidades como para ayudarnos a conciliar trabajo con ser padres y madres. Pero ¿dónde está el límite en ellas?

Las actividades extraescolares normalmente se dividen en tres tipos:

Deportivas: Les permite mantenerse en forma además de transmitir valores como el respeto y el compañerismo.
Artísticas: Favorecen la expresión de los sentimientos, la creatividad y las destrezas manuales. Actividades que incluye son: la música, baile, teatro o pintura .
Académicas: Son aquellas que exploran o enriquecen un conocimiento de lo que se ha aprendido en clase como un idioma (inglés, alemán…), robótica o estudio dirigido.

¿Cómo elegirlas?… Consejos para elegirlas.

Tienen que gustarle a nuestro hijo. Es importante que las actividades sean consensuadas por padres e hijos y se fije un compromiso de permanencia (por ejemplo, permanecer en esa actividad por lo menos un trimestre). Cuando algún niño quiere dejar la actividad debemos identificar el origen del cambio si es por un capricho se recomienda hacer un pacto con el pequeño para que se comprometa a acabar un trimestre como mínimo. Sin embargo, si la actividad extraescolar le genera mucha angustia, se pueden hacer excepciones.

Debemos tener en cuenta sus capacidades y habilidades para evitar frustraciones.

Hay que tener en cuenta que el niño también tiene que hacer el plan semanal, estudiar, jugar y estar con su familia después de la actividad. No debemos olvidar la necesidad básica de jugar.

Lo ideal serían 2, desde luego no más de 3. A poder ser por lo menos que una de ellas implique actividad física y se tome de forma lúdica sobre todo en edades tempranas y otra académica o artística.

Por…Mireia Badenes (psicóloga y orientadora de Infantil y Primaria del Colegio Helios).